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ENCUENTRO CON LA POESÍA DEL AMOR


(ENTREVISTA AL POETA JIENNENSE JOSÉ MANUEL TAPIADOR)
Por A. García Martínez




• AGM: ¿Qué es poesía?
• JMT: Poesía es todo lo que nos conecta con la vida, es la energía de un universo aún por descubrir, la luz y la oscuridad en la que podemos perdemos irremediablemente o adrede.
• AGM: ¿Qué tiene que tener un poema para ser un magnífico poema?
• JMT: Pasión, tacto, equilibrio… y sobre todo aquello que consiga conmover el corazón con sólo un puñado de palabras.
• AGM: ¿Poema es sinónimo de…?
• JMT: Inspiración, creación.
• AGM: ¿Qué palabra prohibirías?
• JMT: Mmmm… Fumar
• AGM: ¿En qué animal podría reencarnarse la poesía?
• JMT: En un camaleón
• AGM: En tu nuevo poemario hablas del amor, pero ¿Crees que es cierto eso de que se puede morir de amor?
• JMT: Bueno, no sé si alguien podría llegar a morir de amor… pero teniendo en cuenta que el ser humano puede morir por cualquier cosa… empiezo a pensar que lo de morir de amor es un romanticismo que puede permitirse el delirio.
• AGM: ¿Qué hace un poeta que no haga el resto?
• JMT: Ser uno mismo, sin dejarse influenciar por estilismos o idealismos.
• AGM: ¿Tu inspiración, nocturna o diurna?
• JMT: La inspiración no tiene reglas, ni se puede acontecer, pero tengo que reconocer que por la mañana últimamente me fluyen más ideas.
• AGM: ¿Cómo acabaría la historia del poema más triste del mundo?
• JMT: Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, / Mi alma no se contenta con haberla perdido. / Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, / y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
• AGM: ¿Neruda es tu mayor referente?
• JMT: Neruda, Lorca, Gelman, Benedetti, Anne Sexton, E.Dickinson, Bukowski… y tantos y tantos otros… en realidad no tengo referentes.
• AGM: Si la vida es de color de rosa… ¿De qué color es la poesía?
• JMT: La poesía es translúcida, no tiene color, porque es el prisma donde entra la luz y salen todos los colores.
• AGM: ¿Crees que ha resucitado la poesía en estos últimos años, o sólo estuvo en coma?
• JMT: La poesía siempre ha sido ese enfermo que se está muriendo diariamente y que a final entierra a todos.
• AGM: Jajajaja… ¿Y crees que acabará muriendo?
• JMT: No, todo lo contrario. La poesía continuará siempre viva y seguirá siendo un instrumento para poner algunas cosas en su sitio.
• AGM: Cómo acabarías la frase “A veces la vida…”
• JMT: …es demasiado dura, pero no hay que dejarse llevar por el desencanto.
• AGM: ¿Crees que “42 quitamiedos…” ha sido el motor de arranque para seguir publicando nuevas obras?
• JMT: Aún es pronto para confirmarlo, pero las ventas de este libro me han animado a no descartar futuras publicaciones.
• AGM: “42 quitamiedos para evitar despeñarse en el abismo de tus ojos” es un poemario brillante, sin influencias destacables, pero ¿Seguirás por el mismo camino?
• JMT: La poesía puede y debe ser repetitiva, pero nunca pasa por un mismo sitio: a veces se dirige directamente al corazón, otras en cambio, sale del corazón hacia el abismo.
• AGM: Parece ser que continúas con la poesía y la pintura a un mismo tiempo… pero ¿Es compatible toda esta vertiente artística con tu especialización en el mundo de la sastrería a medida? ¿No te resta tiempo?
• JMT: Es lo más complicado: sacar tiempo. Lo que pasa es que siempre se encuentra algo de tiempo cuando se quiere hacer algo, ya sea sacrificando el descanso o buscando el mínimo momento para satisfacer el deseo.
• AGM: Por último, ¿Cómo animarías a los lectores -que aún no te conocen- a comprar tu libro?
• JMT: La única manera que se me ocurre para animar a leer poesía es decir que la poesía –más que un punto de partida- es un punto de encuentro, y que con ella la mayor pesadumbre resulta más llevadera.





NOV2015

ANNA AJMÁTOVA: POESÍA EN EL HOLOCAUSTO  





Anna Andréyevna Górenko nació el 11(23) de junio de 1889 en Odessa, hija de una noble familia de origen tártaro.
Su infancia no parece que fuese muy feliz; sus padres se separaron en 1905. Anna comenzó a escribir poesía a la edad de once años. Como su padre no quería ver ningún verso impreso bajo su "respetable" apellido, ella decidió adoptar el de su bisabuela tártara, Ajmátova, como pseudónimo.
Estudió derecho, latín, historia y literatura en Kiev y en San Petersburgo. Allí se casó en 1910 con Nikolái Gumiliov, poeta famoso, promotor del acmeísmo, corriente poética que se sumaba al renacimiento intelectual de Rusia a principios del siglo XX. Los acmeístas rompían con el simbolismo, de carácter metafórico, y restablecían el valor semántico de las palabras. En esta línea Anna publica en 1912 su primer libro de poemas titulado La tarde. En ese mismo año nace su único hijo Lev, que se convertiría en un famoso historiador neoeurasianista. El matrimonio de Anna y Nikolái duraría desde 1910 hasta 1918.
En 1910-1912 viajó a Italia y Francia, visitando París dos veces. Conoció a Modigliani, quién influiría en su perspectiva.
Más tarde Ajmátova se casaría con el prominente asiriólogo Vladímir Shileiko (1918-1922) y poco después con el historiador de arte Nikolái Punin (1922-1938). Borís Pasternak estuvo enamorado de ella pero Anna rechazó su proposición.
Sus primeros escritos parecen intuir la gran soledad en la que se verá sumergida años más tarde, después de las trágicas consecuencias de la revolución rusa de 1917. Tras ésta, Anna se verá afectada ya que en 1921 su primer marido Nikolái Gumiliov fue acusado de conspiración y fusilado. Más tarde, su hijo será también arrestado y deportado a Siberia. Y su último marido, Punin, moriría de agotamiento en un campo de concentración en 1938. Los poemas de Anna se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. Por temor a que fusilaran a su hijo quemó todos sus papeles personales. En 1944 pudo regresar con su hijo a Leningrado, ciudad devastada tras el asedio nazi.
Allí comenzó a ganarse la vida traduciendo a Leopardi y publicando ensayos, incluyendo brillantes ensayos de Aleksandr Pushkin, en periódicos escolares. Todos sus amigos emigraron o fueron reprimidos.
En 1945 el joven intelectual británico Isaiah Berlin quiso visitarla antes de regresar a Londres. Ese encuentro se prolongó durante veinte horas, durante las que Anna le leyó sus poemas y se sinceró con él, pero esto tuvo trágicas consecuencias ya que su hijo volvió a ser encarcelado durante diez años. Esta vez la escritora se negó a silenciar su voz y siguió adelante con su poemario más importante, Réquiem; ahí explica que en aquella Unión Soviética los únicos que estaban en paz eran los difuntos y que los vivos pasaban su vida yendo de un campo de concentración a otro. El libro fue publicado sin su consentimiento y conocimiento en 1963 en Múnich.
En 1962, Ajmátova estuvo nominada al Premio Nobel de Literatura, pero no lo consiguió.
En 1964, en honor a su 75 cumpleaños, se realizaron nuevos estudios y se publicaron nuevas recopilaciones de sus versos. Ese mismo año viaja a Taormina (Italia), donde recibe el Premio Internacional de Poesía y en 1965 es nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Oxford. Viaja a Gran Bretaña con escala en París y se publica en Moscú El correr del tiempo (1909-1965), un balance incompleto (y censurado) de su obra.
Sus últimas piezas, compuestas en ritmo y sentido neoclásico, parecen ser la voz que reflejaba lo mucho que ella había vivido. Durante su estancia en Komarovo era visitada por Joseph Brodsky y otros jóvenes poetas, que perpetuaron las tradiciones de Ajmátova en la poesía de San Petersburgo en el siglo XXI. También tradujo las obras completas de Rabindranath Tagore en ocho volúmenes, al ruso.
El 5 de marzo de 1966 Anna muere de un infarto en un sanatorio de las afueras de Moscú y es enterrada en Komarovo. Su obra, traducida a un sinnúmero de lenguas, sólo aparecerá íntegra en Rusia en 1990.
El poeta Joseph Brodsky la definió así:
Su sola mirada te cortaba el aliento. Alta, de pelo oscuro, morena, esbelta y ágil, con los ojos verdosos de un tigre polar, durante medio siglo la ha dibujado, pintado, esculpido en yeso y mármol, fotografiado un sinnúmero de personas, empezando por Modigliani. Los versos dedicados a ella formarían más volúmenes que su obra entera.




POEMAS ESCOGIDOS:



A LA MUERTE



Si has de venir ¿por qué no ahora?
Te espero. Me siento muy mal.
He apagado la luz y te he abierto la puerta
a ti, tan sencilla y asombrosa.
Toma para esto cualquier forma,
irrumpe como granada arrojada,
o furtivamente, con una pesa, como un bandido experto.
O envenéname con el tufo del tifus.
O con un cuento inventado por ti,
conocido por todos hasta la náusea,
Para que yo vea la punta del gorro azul 
y al portero, pálido de terror.
Todo me da igual ahora. Humea el Yenisei 
y resplandece la estrella polar,
y el último horror vela
el brillo añil de los ojos amados.




EPÍLOGO
               
                 
                     1


Ahora sé cómo se desvanecen los rostros,
cómo bajo los párpados anida el terror,
cómo el dolor traza en las mejillas
rudas páginas cuneiformes,
cómo unos rizos cenicientos y negros
se tornan plateados de repente,
la sonrisa se marchita en los labios dóciles
y en una risa seca tiembla el pavor.
y no sólo por mí rezo,
sino por quienes permanecieron allí conmigo,
en el frío feroz y en el infierno de Julio,
bajo el muro rojo y ciego
                
                     2


De nuevo se acercó la hora del recuerdo.
Os veo, os oigo, os siento.

A aquella a la que a duras penas empujaron hacia la ventana,
a quien sus pies no pisan su tierra natal,

a la que agitando su bella cabeza
dijo "Vengo aquí, como si fuera a casa".

Quisiera llamar a todas por su nombre,
pero confiscaron la lista y no se puede encontrar.

Para ellas he tejido un vasto sudario
con las pobres palabras que les oí.

De ellas me acuerdo siempre, en todas partes
no las olvidaré en una nueva desgracia

y si amordazaran mi atormentada garganta,
por la que gritan cien millones de voces,

que ellas también rueguen por mí
en la víspera del aniversario de mi muerte

y si alguna vez en este país
deciden erigirme un monumento

doy mi acuerdo a ese honor
sólo a condición de que no lo erijan

junto al mar, donde nací.

Se rompieron mis últimos lazos con él.

Ni en el parque de los Zares, junto al secreto tronco,
donde una desconsolada sombra me busca

sino aquí, donde permanecí de pie trescientas horas
y donde no me abrieron los cerrojos.

Porque en la plácida muerte
temo olvidar el fragor de los negros furgones,

olvidar cómo chirriaba la odiada puerta
y a la vieja que aullaba como una bestia herida.

Ojalá que de mis pesados párpados de bronce
fluyan las lágrimas como derretida nieve

y que la paloma de la prisión arrulle a lo lejos
y que silenciosamente naveguen los barcos por el Neva.




(Traducción de Jesús García Gabaldón. “Réquiem”, 1994)




No sé si estás vivo o muerto,
te podría buscar en la tierra
o penar claramente por un difunto
en el pensamiento nocturno.

Para vos todo: la oración del día,
y el calor abatido del insomnio,
y la bandada blanca de mis versos,
y el incendio azul de mis ojos.

Para mí nadie fue tan misterioso,
nadie me atormentó así,
ni el que me traicionó hasta la tortura,
ni el que acarició y se olvidó de mi.

    
1915

                       *

El poeta no es una persona
es tan solo un espíritu –
ciego como Homero,
o sordo como Beethoven, -
todo lo ve, oye, posee todo ...

  
1962
                *
¿Para qué envenenaron el agua
y con la suciedad mezclaron mi pan?
¿Para qué transforman
la última libertad en guarida?
¿Es porque no me burlé
de la desgracia amarga
de los amigos?
¿Porque le soy fiel
a mi triste patria?
Que así sea.
Sin verdugo y sin cadalso
no existiría el poeta sobre la tierra.
Para nosotros, camisas de penitencia,
ir y aullar con una vela.

  

1935

(Versiones de Natalia Litvinova




Como tú sufro
la negra separación permanente.
¿Por qué lloras? Mejor dame la mano
y prométeme volver en un sueño.
Tú y yo somos un monte de dolor.
En esta tierra tú y yo jamás nos encontraremos.
Si pudieras tan sólo enviarme a medianoche
por medio de las estrellas tu recuerdo. 
   







 
CHARLES BUKOWSKY:
POESÍA CRUDA, POESÍA CANIBAL
 

 
Charles Bukowski, bautizado como Heinrich Karl Bukowski (Andernach; 16 de agosto de 1920 - Los Ángeles; 9 de marzo de 1994), fue un escritor y poeta estadounidense nacido en Alemania.
A menudo fue erróneamente asociado con los escritores de la Generación Beat, debido a sus similitudes de estilo y actitud. La escritura de Bukowski está fuertemente influida por la atmósfera de la ciudad donde pasó la mayor parte de su vida, Los Ángeles. Fue un autor prolífico, escribió más de cincuenta libros, incontables relatos cortos y multitud de poemas. A menudo es mencionado como influencia de autores contemporáneos y su estilo es frecuentemente imitado. Murió de leucemia en 1994, a la edad de 73 años. Hoy en día es considerado uno de los escritores más influyentes y símbolo del "realismo sucio" y la literatura independiente.
"La obra de Charles Bukowski recibió tantas críticas negativas como positivas. Se le acusó de practicar un estilo soez como mero exhibicionismo literario y de reiterar sus obsesiones de modo efectista. Otros críticos, en cambio, realzaron su autenticidad y su condición de escritor maldito."

 
 
 
"¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?" de Charles Bukowski
 
 
 
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
 
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
 
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.
 
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
 
 
 
"A LA PUTA QUE SE LLEVÓ MIS POEMAS" de Charles Bukowski
 
 
" Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
 
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
 
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía. "
 


POEMAS DE MANUEL IRIS

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Ilustración: Carolina González Valencia carolinagonzalezvalencia.com







Quiero jugar a herirte, mi silencio.
Quiero jugar a que te arrojo piedras,
a que te aviento pájaros y peces,
todo lo que vuela
y que te rompes, te cuarteas
y caen tus pedazos solamente en ti,
y los recojo y te miro,
pasivo y claro,
entero como siempre,
sin que te falte nada.
***
¿Y qué eres tú, silencio,
sino el más viejo disfraz
de lo que existe?
Anterior al deseo,
completamente bastas.
Nada te falta para completarte.
***
Si te repites tú,  silencio,
si te ecas,
¿Qué ritmo se hace luz?
¿Qué dices cuando danzas
en los ojos de los ciegos,
en el andar del sordo,
en nuestra muerte?
¿Qué respondes?
***
Pleno de ti, Silencio,
vaciándote en las cosas
inundas más espacio, todavía,
que la luz:
                    tu voz no tiene fondo.
Un pez-relámpago cabalga tus oleajes,
se adentra al sueño.
***
No eres la luz sino la transparencia.
Tu desnudez es la otra cara del cristal
de la quietud.
Pero te mueves, andas
mi silencios
nuevos, tu camino
de plateado pez,
de claridad espesa,
de brillante soledad
sin horas.
                        Permaneces.
***
Salgo de ti, Silencio,
para buscar tu ritmo y tus repeticiones,
para guardar tu rostro
y tu temperatura.
Lleno de ti mis ojos,
mis pulmones.
Toda mi lengua sabe a ti, Silencio,
mi saliva metálica, mi voz de nube,
nuestro aroma.
Un vidrio roto me conduce a ti,
a un barco ciego, a una despierta estancia.
Salgo de ti, Silencio
¿Pero qué cosa no?


************************************************
Manuel Iris (1983), poeta mexicano. Ha publicado poesía, ensayo y traducción en revistas de México, Estados Unidos, Portugal, Cuba, España y Chile. La presente selección de poemas corresponde a Los disfraces del fuego, libro inédito con que Iris ganó el Premio Regional de Poesía Rudolfo Figueroa 2014, dado por el gobierno estatal de Chiapas, a poetas nacidos o radicados en estados del sur de México y a poetas guatemaltecos.
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MARWAN: POETA EN EL ASFALTO 






Marwan nació en el barrio de Aluche en Madrid en 1979, hijo de padre palestino y madre española.[1] A los 15 años se compró su primera guitarra para tocar música heavy con sus amigos,[2] pero los discos de Serrat y Silvio Rodríguez que siempre sonaron en casa; y sobre todo cantautores de la generación de los 90 como Ismael Serrano, Tontxu y Carlos Chaouen, hacen que se acabe orientando hacia otra forma de componer. El cantautor estudió la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en el I.N.E.F de Madrid y en aquel momento no pensaba en dedicarse a la música profesionalmente como hace en la actualidad. Sin embargo cuando se encontraba en el último año de la carrera editó su primer álbum: Principio y fin.[3]
Compone canciones unas veces por necesidad y otras por pasarlo bien. Posteriormente bebe de las más diversas influencias desde rock anglosajón a Manu Chao o Iván Ferreiro y autores coetáneos a él como Luis Ramiro, Andrés Suárez o Funambulista.
Con su música ha realizado giras por diversos países de Latinoamérica y de Europa. En enero de 2009 actuó en Ramala y previamente en noviembre de 2007 se había presentado en Jerusalén para actuar en el Festival de Otoño de la Música. Pero también se presentó en Colombia, México, República Dominicana, Argentina, Chile y Uruguay.[4]
En 2011 además de lanzar el disco "Las cosas que no pude responder" Marwan editó un libro de poemas llamado "La triste historia de tu cuerpo sobre el mio" que ha alcanzado los primeros puestos en las listas de ventas del país, con más de 12.000 copias vendidas.
El 12 de julio de 2013 dio un recital en el Teatro Circo Price[5] ante 1.800 personas. En el escenario lo acompañaron figuras consagradas de la escena musical: Pedro Guerra, Jorge Drexler e Ismael Serrano. Con este concierto concluyó en Madrid la gira "Las cosas que no pude responder", sumando 180 presentaciones.[6]
Su próximo disco se espera para el primer trimestre de 2014.[6






SELECCIÓN DE POEMAS





FIN DE AÑO (del libro "La triste historia de tu cuerpo sobre el mío" de Marwan)


En un par de días acabará este año
y comenzará uno nuevo,
el primero en que ya no te necesite.

Conduzco el pasado con calma hasta el desguace
y la verdad es que no sé si me alegra del todo
saber que me ha llevado cinco años
superar algo que entendí en cinco minutos:
que nuestra historia era imposible
como mirar la silueta de la lluvia.
Pero ya ves, nunca he sido diestro
en las tareas del olvido,
nací sin saber descifrar bien
la caligrafía de un adiós.

Resulta agotador que en nuestras cabezas
siempre tenga que ser todo para siempre,
y es jodido entender que formo parte
de ese ejército de hombres tristes
del que suelo hablar en los poemas cuando no hablo de mí.

Y no es hablar de una edad en que
el sudor dictaba el horario de las sábanas
ni de tu dulce recuerdo
cuando me hacías el amor en la cocina.
No es eso. No siento nostalgia de ti,
sino nostalgia de mí,
del chico que se atrevía
a tener una cita a ciegas con su destino
y volvía, quizá golpeado, pero convencido.

Buscábamos olvidar y lo logramos.
Aquí te dejo la herida de la victoria,
de entender que ese olvido
es saber que en el fondo
no fue posible nuestra historia
y que ahora hay que desaprender el camino
que conduciéndome a esa ciudad llamada nosotros

me llevó tan, tan lejos de mí.


La batalla más grande del mundo


Cada vez que una madre acaricia a su hijo.
Cada vez que una persona devuelve el cambio de más que el tendero le dio equivocadamente.
En cada llamada a alguien que de verdad lo necesita.
En las manos de un enfermero que gasta los mejores años de su vida cuidando a otros que tuvieron menos suerte.
Cada vez que respiras un segundo tras un ataque frontal y no devuelves los misiles.
Cada vez que dimite avergonzado un ministro por coherencia ante un error inasumible.
Cada vez que una señora es ayudada a cruzar la calle.
En la noticia en que se dona la patente de una vacuna milagrosa que salvará de la muerte a África.
En el click del donante anónimo en la web de la ONG que confirma 12 euros al mes.
En el hombre que despierta deseando el bien en todas partes.
En la cabeza de quien respeta a quien camina por la otra orilla política, en las antípodas de su ideología.

Cada vez que esto sucede, en todos estos lugares la luz está arrinconando a la oscuridad.
Conviene acordarse de esto de vez en cuando,
porque a menudo pensamos que la vida eso sólo lo otro,
la ausencia absoluta de luz,
el egoísmo,
el agravio

y la condena.



Dos mitades


Cundo los cuerpos ya no saben dónde están,
cuando nuestras bocas ya han perdido el pasaporte
y viajan sin fronteras por el vientre.

Cuando la noche suda a través de nosotros
y lo inesperado es sólo una forma del lenguaje,
cuando los sentidos aplastan la prudencia
y la lengua busca rincones donde hilar una epopeya.

Cuando la ropa va dibujando un sólo mapa por el suelo
y las manos anulan en un sexo toda lógica
y la piel es el lugar donde se inicia un paisaje.

Cuando de tanto mirarnos nos salen verbenas en los ojos
y el olvido va escribiendo su epitafio
y por eso todo empieza.

Cuando nos desabrochamos la cordura
tú a mi
yo a nosotros
y el proyectil vuela
e impacta sobre todos los que piden sensatez y recato.

Correrse juntos es la forma más bella de espantar a la soledad,
de desalojar de entre las piernas a la angustia.

Una mujer.
Un hombre.
Dos mitades de un mismo orgasmo
y una cama masacrada
y una sábana que pierde la calma
que pide un bis,
que gustosos,
tras recuperar el aliento,

le volveremos a conceder.


Sobre el deseo y otras cuestiones (Fragmento del libro-disco "Apuntes sobre mi paso por el invierno")


Antes de esto estuvo el "después",
la ciénaga infinita que deja tras de si el amor cuando termina.

La vida era solo un paisaje roto que se colaba por la ventana.
Intentaba adelantar a la realidad por la derecha
bajando al sótano de las pasiones sin domicilio.
Así me encontré de golpe
con las paredes desconchadas del sexo por el sexo.
Fui de cuerpo en cuerpo Buscando Trofeos,
Estrellando Mi Piel Contra La Madrugada
para despertar Al Día Siguiente
y comprobar que todo aquel deseo era un cofre vacío.
Estuve demasiado tiempo forzando el motor,
cargando el rifle por los bares,
buscando a la mujer que me hiciera una herida
por encima de aquella herida,
el nombre que tapara su nombre,
imaginándome que era cierto aquello de que
un clavo saca a otro clavo
y lamentablemente no lo era,
al menos allí no.
Fui incapaz de hallar el Amor Entre Tantos Amores.
No encontré ningún corazón de recambio
con el que despistar al invierno.

Allí estaba yo como un niño de 28 sin regalos,
un joven pidiendo tregua a las puertas de la tarde.
Era un envase vacío.
Cuantos más camas frecuentaba más se hundía el piso,
porque cada vez que desnudaba un cuerpo esperaba respuestas
y el sexo sin fondo trae virutas de placer
pero no felicidad en manada.

Que la belleza y el deseo son dos hermosas fieras
que con facilidad inaudita pueden
torcer la biografía de cualquier hombre respetable.

No estaba preparado para eso.
Nadie espera tener que librar otra batalla tras la batalla.
Fue duro comprobarme solo,
exiliado de mí mismo.
No estaba preparado.
Aprendí que surfear de cama en cama solo trae más soledad,
que la soledad se llamaba Octubre
y es un trabajador a jornada completa.

Que la soledad es mucho más
de lo que tardas en dar con otro cuerpo
y que cuando no es algo buscado es un mal negocio.